"NO QUEREMOS UN JULIO CORTÁZAR, YA NO LO NECESITAMOS"
Por Sandra Sánchez Ríos
En medio de la inquietud percibida, la profesora Alma Karla Sandoval llega frente a un salón lleno de estudiantes. Esta vez no para impartir clase, sino para dar una entrevista. Sosteniendo el vaso de café ya un poco mordisqueado se sienta para dar inicio a la serie de preguntas.
“Afortunadamente nunca he tenido que vivir algún tipo de violencia física o psicológica”. Responde Karla cuando se le cuestiona acerca de la reciente creación del grupo “Así no es” en la red social Facebook, en el que se trata el tema de la violencia en pareja.
Alma Karla ha apoyado constantemente la literatura femenina. Mantiene una postura totalmente en contra de la violencia de género. De igual manera ha sido reconocida, entre otras cosas, por participar en movimientos feministas, no sólo en México, también en algunos países de Latinoamérica.
—¿Qué opina del feminismo?
—Es una doctrina incluyente para gente inteligente y sencilla. Las personas que no lo son satanizan la doctrina. Estamos viviendo en un país en un momento en el mundo, en una época, en la cual a las mujeres libres, independientes, se les señala con un dedo largo como feministas y como si fueran malas personas. No se trata de odiar a los hombres ‘porque sí’ sino de reconocer la equidad de los géneros y darle a las mujeres el lugar que se merecen tener por su esfuerzo y dedicación. Me encanta que exista el feminismo, lo defendemos, por supuesto.
—¿Qué significado tienen para ti las aves y especialmente las golondrinas?
—Me encantan los símbolos he trabajado con las aves desde muy temprano. La golondrina sí tiene un significado personal que obviamente prefiero reservarme, por un lado, por el otro, me encantan. Son aves migratorias, fuertes, discretas, elegantes, son capaces de recorrer grandes distancias sin mucho combustible, siempre vuelven, siempre regresan, siempre tienen algo que contar. Me gusta el ave, me gusta la forma, me gusta el color, la oscuridad, no de que sean malas sino de una oscuridad bien contrastante con el azul del cielo… ¿qué más me gusta? la palabra, me gusta la palabra.
Pensativa, Karla dice que ojalá se pudiera considerar una golondrina, pero es una mujer, un ser humano. Piensa que ojalá pudiéramos volar grandes distancias y volver a territorios que nos han marcado. “¿Sabes por qué me gustan las golondrinas?, pensándolo bien… es también el ave del reencuentro y alguna vez leí por ahí que la vida es el ave del reencuentro”. Termina sonriendo.
—¿Por qué dices que la verdadera resistencia es la poesía?
—Porque lo es en el sentido en que la poesía como un género de la literatura te permite siempre estar afuera En nuestro país, en nuestro mundo actualmente, si dices la verdad corres muchísimo riesgo. La resistencia, sobre todo pacífica, tiene que ver con una actitud frente al mundo y yo por ética entiendo antes que nada la honestidad, no quiere decir la verdad porque podríamos confundirlo. Los grandes poetas no pueden mentir. El poeta está obligado a compartir la realidad que siente.
Es precisamente ese tipo de resistencia que Karla propone como movimiento revolucionario pacífico y cita a Ofelia Antuña “cuando estás en medio de la destrucción lo mejor es abrirle la puerta a la creación”.
--Sabemos que el boom latinoamericano fue sólo uno pero, ¿en qué condiciones se tendría que dar algún boom nuevo en Latinoamérica?
--¡Qué Dios nos agarre confesados antes de que se dé otro boom en América Latina!. Hizo mucho bien en su momento pero después de los 80’s se quisieron alejar del modelo del boom. De repente brilla algo tanto que lo que sigue también puede brillar pero no con los mismos colores. Es bueno, pero históricamente qué culpa tienes tú de haber nacido en 1970 o 1980 1990 y no haber nacido en los 20’s o 30’s o no ser Julio Cortázar, de no escribir como él. América Latina ya no es lo que era en los 60’s.
“Lo siento, no me puedo ir a París, ser Oliveira o ser la Maga, no puedo, no me puedo suicidar en un puente ¿suicidarte en París?, era un lujo”. A estas alturas París es un lujo, no queremos un Julio Cortázar, ya no lo necesitamos. Yo me sentiría culpable de escribir así, estaría traicionando la realidad.
Muestra su inquietud frente a sus respuestas, la inquietud que refleja que no sólo está respondiendo, sino que está sintiéndolo. Tal como lo menciona cuando se le pregunta de la relación entre la literatura y el periodismo. “Se puede decir que de ninguna manera, no tiene que ver una cosa con la otra. A un poema no le tiene que sobrar nada, a la noticia tampoco, una noticia sin ritmo, no está bien redactada, un poema sin ritmo, no es un poema”
— ¿Qué piensas de la muerte?
—¿De la muerte? ¡Qué bueno que exista la muerte! , por eso no me gustan las novelas de vampiros, qué trampa ser inmortal, ¿no? La muerte nos obliga a vivir cada día porque una vida sin pasión ¿para qué la quieres?
La entrevista termina, no por falta de preguntas, pero sí de tiempo. Se volvió más que una entrevista, una conversación un poco más íntima que la común de profesor-alumno. Hay mucho que conocer de Alma Karla como profesora, como escritora, pero más que nada, como persona.