jueves, 14 de abril de 2011

De la semana del libro 2011

DE RELATOS, MÚSICA Y SUS RELACIONES

Por Sandra Sánchez

Año tras año, en el Tecnológico de Monterrey Campus Cuernavaca se celebra la semana del libro con invitados, conferencias, lecturas de poemas y cuentos,  tendedero literario y algunos otros eventos organizados por Biblioteca y Difusión de Asuntos Estudiantiles.
El día del libro es cada 23 de abril desde el año 1996. Este año, las fechas para llevar a cabo su celebración se adelantaron ya que el 23 de abril será sábado y además dentro del periodo vacacional de Semana Santa.
Las conferencias comenzaron el día viernes 8 de abril con la presentación de la revista Algarabía,  “El manual para escribir bien” y “El manual para hablar mejor”. Después, el lunes 11 con la conferencia “Libros y discos” a cargo de Fernando Díez de Urdanivia, periodista de 78 años que egresó de la primera generación de la Escuela Carlos Septién García.
Pasaba ya de la una de la tarde cuando en el Aula Magna del ITESM Campus Cuernavaca apenas se preparaba al público, conformado por profesores, alumnos de preparatoria y licenciatura y personal de difusión cultural,  para dar inicio a la conferencia.
Ofelia Antuña, Directora de la biblioteca del ITESM Campus Cuernavaca, fue la encargada de hacer la presentación del evento, no sin antes esperar a que el auditorio guardara silencio. Mientras que a unos tres pasos de ella, se podía ver al Maestro Fernando Díez vestido de un azul claro, y acompañado por Luis Navarro, profesor de Literatura de la misma institución.
Posterior a la presentación de la conferencia, Ofelia cedió la palabra a Luis Navarro para que fuera él quien desplegara una pequeña semblanza sobre el Maestro Díez de Urdanivia. En ella expuso los trabajos realizados por el invitado, así como sus estudios que van desde el periodismo, hasta la música.
Después de una presentación poco extensa, pero sustanciosa, el Maestro Fernando Díez comenzó a amenizar la conferencia  diciendo que había preparado un texto para adultos y jóvenes, pero sin pensar antes que los que asistirían a la conferencia serían en su mayoría jóvenes y más de lo que pensó. Por lo que anticipa que durante la conferencia habría cosas que se entenderían y otras que no.
Para introducirnos en el tema, el conferencista nos cuenta un poco acerca de su gusto por Agustín Lara y los comentarios sobre eso de parte de sus hijos, quienes prefieren las mismas canciones con diferente intérprete. No habla también acerca de “Las bicicletas” de Salvador Morlet pero grabado por Martha García.
Muchos de los asistentes no dejaban de ver sus celulares, o platicar en voz baja, dándole poca importancia a lo que el conferencista decía, mientras que otros comenzaban a quedarse dormidos.
Epigramas
Comienza Fernando Díez a hablar acerca de Francisco Liguori sus epigramas y los albures que realizó, con lo que logra captar de nuevo la atención del público que no se encontraba atento, aunque sea por poco tiempo.
Platica de un libro que escribió sobre él  y nos comparte uno de los poemas de Liguori dedicado a su perro, pero que incluía un albur. En este poema, el perro, llamado Eneas muere y su dueño le dice que lo siente mucho, incluso estando dormido, habrá que leer ese poema para entender el albur, pero mientras tanto, el poema logró su cometido dentro del Aula Magna.
Interview
Juan José Arreola fue el primer amigo literario de Fernando Díez, según palabras de éste. Se conocieron cuando Fernando tenía 11 años y Arreola se acababa se casar. Eso fue lo que contó el invitado después de haber correr el audio “Interview” de un cuento de Arreola.
A partir de este audio el ambiente en el Aula Magna empezó a cambiar, porque no se esperaba escuchar el audio de un texto literario, se esperaba más bien de música. Duró poco el momento de atención, ya que los invitados en su mayoría eran estudiantes que habían asistido porque estaba ahí su profesor, no por voluntad propia.
Fernando Díez  no habló mucho de la obra en sí; habló más bien del autor y de su relación muy estrecha con él. Cuenta que incluso días cercanos a su muerte todavía logró conversar el cuentista y amigo de prácticamente toda la vida Juan José Arreola.
El monje extraño
La inquietud del público parecía ir en aumento, además de que muchos puntos de los expuestos por el Maestro de Urdanivia resultaban objeto de juego para las primeras cuatro filas del evento.
Hay otros que sí ponen total atención en la conferencia. Otros no tuvieron opción de elegir, porque faltar implicaría una inasistencia, pero se entretenían con sus dispositivos móviles.
En medio de todos estos hechos, el conferencista nos mostró un cuento en audio, titulado “El monje extraño”, este cuento era extraño, se notaba diferente en la voz del autor, tenía algo singular. Terminado el audio, Fernando comenzó a platicar al público acerca de Heráclito Cepeda, autor del cuento, y comentó que la singularidad del cuento se basaba en que no estaba escrito, sino que aprendido de memoria e improvisado.
El organillo
Cerca de la 1:45 p.m. el Maestro Díez de Urdanivia comentó que sería breve, para dar paso a las preguntas de los asistentes al evento. Mientras decía esto, había gente en la conferencia riendo y bebiendo jugos, sin prestarle mucha atención a las palabras del invitado.
Después del breve anuncio que hizo sobre el proceder de la conferencia, Fernando Díez habló un poco del instrumento musical llamado organillo, o cilindro, y aprovecha para mencionar la canción de Agustín Lara “El organillero” y comparte también un refrán en relación con el instrumento: “Cualquier tarugo lo toca, pero no cualquiera lo carga”.
De dudas y comentarios
Terminada su exposición, fue él mismo quien invitó al auditorio a hacer preguntas acerca del tema. En un principio, es verdad que nadie se animaba, pero fueron después tres alumnos quienes perdieron el miedo.
Entre las preguntas que respondió, habló acerca de los libros escritos por él y que ninguno de ellos es su favorito, comparte que todos los tiraría a la basura y aprovecha para citar a Jorge Ibargüengoitia. Comenta que un escritor no siempre escribe lo que quiere, que más bien, nuca escribe lo que realmente desea escribir.
Habla también de la cultura como responsabilidad del estado, en términos individuales, y platica que Guanajuato lo dejó fascinado en ese sentido porque “Ahí se respira la cultura”. Después de contar una anécdota reciente en ese estado, invita a que vayamos en cuanto tengamos oportunidad.
Responde también a una pregunta acerca del modernismo, cuenta sobre sus inicios en Latinoamérica y por qué le parece tan importante este movimiento debido a su carácter rebelde contra la escritura romántica.
Finalmente, alrededor de las 2:15 p.m. el evento toma tono de que está por terminar. El público despide al maestro con un aplauso, mientras que se le otorga un reconocimiento y él agradece diciendo  que es verdad que asistió a compartir su sabiduría, pero sobre todo su ignorancia.
Es así como la conferencia llegó a su fin, y aunque hubo personas que no tenían el mínimo interés en ella, había también quienes estaban satisfechos de que el invitado tratara de darle un enfoque más ad hoc al público que asistió al evento.